Gloria Polls (portavoz USTEC-STEs) y Lorenzo Alberca (coordinador área IA STEs-I) presentando en Rueda de Prensa los resultados de la encuesta sobre La irrupción de la IA en la Educación.

STE-CLM consciente de la profunda transformación que puede suponer la introducción de la Inteligencia Artificial (IA) en la sociedad en general, y en particular en el ámbito educativo, en conjunto con el resto de sindicatos que forman la Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza, STEs-Intersindical, hemos puesto en marcha la campaña “La irrupción de la IA en educación” con un objetivo doble, por una parte formar al profesorado desde una perspectiva múltiple sobre la IA, tratando no solamente las aplicaciones que pueda tener para la labor docente, sino también sobre el funcionamiento y limitaciones de la herramienta, así como los retos éticos que presenta y todas las implicaciones que puede tener a nivel social, económico, medioambiental, y por supuesto, laboral y educativo.

Por otra parte nos propusimos realizar una «fotografía» actual del estado de utilización de la herramienta, tanto por parte del profesorado como del alumnado, y en colaboración con la Unió Sindical de Treballadors i Treballadores de l’Ensenyament de Catalunya USTEC-STEs IAC hemos diseñado unas encuestas que nos han permitido tener dichos datos:

5866 han sido los encuestados entre el profesorado y 1054 entre el alumnado que han participado a lo largo del mes de mayo de 2026, en el ámbito de enseñanzas no universitarias de todo el Estado. Castilla-La Mancha contribuye con 848 y 148 encuestas respectivamente. Son estos datos regionales de CLM los que pasamos a analizar.

RESULTADOS PROFESORADO
RESULTADOS ALUMNADO

La encuesta se ha dividido en 3 bloques:

1º. UTILIZACIÓN DE LAS TRIC

Hemos querido enlazar el uso de la IA con el que se venía haciendo de las Tecnologías de la relación, la información y la comunicación (TRIC) y analizar el salto que se ha producido. Entre el profesorado castellanomanchego, con una frecuencia promedio del 56,07 % viene utilizándolas en su labor docente, principalmente para preparar materiales para el aula, como medio durante las clases (pizarras digitales), pero también para la elaboración de instrumentos de evaluación (pruebas) así como la utilización de herramientas para la calificación (cuaderno de notas).

Entre el alumnado, medido en tiempo de utilización, destaca el uso específico de la redes sociales para fines privados con un uso medio diario de 3 horas y 2 minutos, al que se añaden 2 horas y 3 minutos, también en promedio, al uso de las distintas TRIC para todo lo relacionado con las tareas de aula.

Aunque este estudio tiene como objetivo principal analizar la implantación de la IA, no queríamos dejar pasar por alto estos datos. La utilización de redes sociales obtenida va en la linea de lo mostrado por otros estudios similares. Parece que hay cierta alarma social por las consecuencias negativas que pueda suponer la IA para el aprendizaje del alumnado, mientras se ha obviado socialmente en gran medida, el impacto que pueden tener las redes sociales a lo largo de estos últimos años: problemas de atención, menor eficiencia en el procesamiento de la información, peor funcionamiento de la memoria de trabajo, deterioro del control inhibitorio (disminución de la capacidad de resistir distracciones), alteración del tiempo y la calidad del sueño, llegando a la adicción en casos extremos. En este sentido, vemos como la IA no sustituye otros usos, sino que se suma a ellos o los amplifica al poder elaborar contenido de forma muy fácil, para después difundirlos por las redes.

Todo ello en un contexto, en el que parece reavivarse este debate en España, tras el planteamiento por parte del Gobierno, de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, en consonancia con las medidas propuestas en Francia y Australia.

2º. UTILIZACIÓN DE LA IA

Cuando preguntamos al profesorado si utiliza la IA en su labor docente o al menos, la ha utilizado alguna vez, de forma que conoce mínimamente en qué consiste y las posibilidades que ofrece, el 86,79 % responde afirmativamente.

Sin embargo cuando analizamos en detalle las distintas tareas para las que utiliza la IA, el profesorado manifiesta que la utiliza solo el 27%, medido en frecuencia promedio de utilizacion. Las frecuencias promedio de utilización para las distintas tareas son:

01.- Generar contenidos de las unidades didácticas (33,92 %)

02.- Diseñar actividades de todo tipo relacionadas con una unidad didáctica (38,71 %)

03.- Producir recursos multimedia para el aula (presentaciones, imágenes, audio y video) (31,75 %)

04.- Generación de rúbricas que sirvan de apoyo a una corrección manual (32,06 %)

05.- Corrección de test y ejercicios de forma automática (16,92 %)

06.- Análisis de redacciones o trabajos escritos (15,28 %)

07.- Adaptar los materiales para atender a la diversidad del alumnado (Inclusión educativa) (29,68 %)

08.- Identificación de patrones en los errores detectados para adaptar la enseñanza y predecir dificultades (15,79 %)

09.- Trabajo burocrático (Generación de informes, resultados, planes de trabajo, etc) (28,88 %)

El grado de integración de la IA en las labores educativas por parte del profesorado, ciertamente no es muy elevado. Para analizar las causas, el profesorado es preguntado por los obstáculos que encuentra a la hora de introducir la IA en su labor docente. La “Falta de formación sobre el tema” se sitúa como la primera causa, con un 35,20 % de las respuestas, seguido muy de cerca por la “Falta de tiempo por sobrecarga laboral” con un 34,18 % y de la “Falta de medios técnicos y recursos” con un 19,05 %. Así mismo, un 6,80 % manifiesta “Falta de interés en esta nueva tecnología”, mientras que un 4,76 % no creen que esta nueva tecnología aporte nada a su trabajo.

Cuando es preguntado si la utiliza para otras tareas no mencionadas en la encuesta, la búsqueda de información aparece en un 39 % de los casos, seguido de la redacción de mensajes para la comunicación con las familias en un 21 % y de la traducción y adaptación lingüistica para el alumnado inmigrante con un 12 %, mientras que un 16 % de los casos se incide en la negativa a utilizar la IA por motivos éticos. Otros usos mencionados en menor medida son: la propia enseñanza al alumnado de la utilización de la IA de forma crítica mostrando la limitación y los sesgos que introduce, la detección del uso fraudulento de la IA por parte del alumnado y creación de software y aplicaciones web.

Consultado por el tiempo de utilización de la IA, el alumnado emplea 1 hora y 14 minutos al día para todo tipo uso con fines privados al que se suma 1 hora y 13 minutos para todo lo relacionado con las tareas de aula.

Aunque pueda parecer poco, si tenemos en cuenta que una de las principales consecuencias del uso de la IA generativa es que se puede aumentar la productividad, ese tiempo empleado sería más que suficiente para compensar el tiempo que sería necesario destinar a las tareas de aula por medios convencionales.

Esta idea se intuye más claramente cuando analizamos las tareas las tareas para las que emplean la IA. Un 18,34 % para la “Realización de esquemas y resúmenes de los contenidos de las unidades”, un 18,34 % “Como tutor personal para resolver dudas con explicaciones personalizadas”, un 19,53 % para la “Generación de trabajos de búsqueda de información”, un 15,38 % para la “Generación de material multimedia (Imagenes, video) para representar conceptos más abstractos o difíciles de imaginar par el que no encuentran material por medios convencionales (Youtube, webs …)”, un 10,65 % en la “Generación de tareas, ejercicios y exámenes para practicar”, un 7,10 % para la “Generación de presentaciones” y un 6,51 % en la “Práctica de idiomas a nivel oral y escrito”. Solamente un 4,14 % manifiesta no utilizarla en absoluto.

La Inteligencia Artificial está en los inicios, pero sin duda supondrá una gran revolución en todos los planos de la sociedad, con cambios, que a día de hoy son todavía impredecibles, con el hándicap de que, además se producirán de forma muy acelerada y para los cuales no estamos preparados como humanidad.

Si la Revolución industrial supuso una devaluación de la fuerza física, a la vez que fomentó la expansión del conocimiento y la inteligencia, sobre lo que se sustentan las sociedades actuales, la entrada en escena de la IA supone una devaluación del conocimiento. A partir de ahí, ¿hacia dónde debería virar la humanidad? No está nada claro. En este sentido, la educación, tiene como uno de sus pilares básicos la transmisión del conocimiento. Podríamos estar metiendo un “caballo de troya” dentro del sistema educativo, del que sería difícil reponerse.

Desde STE-CLM entendemos que hay que distinguir el uso de la IA por parte del alumnado, del que se haga por parte del profesorado.

Hay ya evidencia científica que apunta a que el uso de la IA reemplaza las tareas propias del proceso educativo como pensar, escribir, recordar, revisar o resolver, que es lo que se conoce como “delegación cognitiva”. La consecuencia supone empeorar el aprendizaje, la memoria, la autorregulación y la transferencia posterior, lo que nos lleva a una “deuda cognitiva” inasumible para el alumnado. Por tanto, no se trata de demonizar esta nueva tecnología, pero mientras haya más estudios convendría poner en cuarentena el uso de la IA por parte del alumnado, por descontado en las enseñanzas no universitarias e igualmente habría que debatir que ocurre en el ámbito universitario.

En el caso del profesorado, la delegación cognitiva también se puede dar, no hay que obviarla, por lo que tampoco hay que abrazarla como la herramienta definitiva que tiene la solución para todo. Pero evidentemente, el profesorado cuenta con un bagaje cultural y una capacidad crítica, que permite discernir acerca de las bondades y las amenazas que supone la IA o filtrar los resultados que ofrece. Y esto no es trasladable al alumnado que está todavía formándose. Se puede plantear la pregunta ¿que ocurriría con una sociedad futura no formada?¿Cómo podría afrontar una sociedad tecnológica sobre la que no tiene el control? Es por tanto, imprescindible abrir el debate antes de tomar cualquier decisión.

3º. ASPECTOS A TENER EN CUENTA SOBRE LA INTRODUCCIÓN DE LA IA

Cuando preguntamos al profesorado por las implicaciones que tiene la IA, el 45,52 % muestra su acuerdo con la afirmación “ La IA introduce sesgos (de género, éticos, socioeconómicos, lingüisticos, históricos, culturales, …) en los resultados que muestra, al heredar y amplificar los prejuicios humanos presentes en los datos de entrenamiento”. Si a esta afirmación le sumamos la el 24,76 % que han marcado la opción NS/NC, se detecta una falta de formación sobre esta herramienta.

El 63,92 % está de acuerdo con “El desarrollo y uso de la IA conlleva un grave perjuicio medioambiental principalmente asociado al elevado consumo energético y de agua en los centros de datos”.

El 91,27 % manifiestan que la IA no es totalmente fiable, por lo que no aceptan los resultados que ofrece sin ninguna revisión o análisis crítico.

Cuando analizamos implicaciones propias del mundo educativo, el 76,42 % del profesorado reconoce que el alumnado conoce la IA y la utiliza en casa para realizar las producciones y tareas encomendadas, o al menos, aun no teniendo la certeza, si la percepción de que así es.

Al preguntarles sobre si “La IA es una buena herramienta que beneficia el proceso de aprendizaje de mi alumnado”, solo la mitad (47,17 %) se muestra en desacuerdo. Aquí se encuentra dividido, sobre las bondades de la IA para su alumnado. Sin embargo, ante la afirmación “Fomento el uso de la IA entre mi alumnado, tanto en clase como en casa” solo el 29,48 % esta de acuerdo.

Ante “La aparición de la IA contribuirá a la eliminación de puestos de trabajo docentes en un futuro”, el 33,49 % se muestra de acuerdo con tal afirmación.

Con respecto a si “La IA puede suponer la solución definitiva para desburocratizar la labor docente, al menos en términos de tiempo dedicado a estas tareas administrativas”, el 46,23 % se muestra de acuerdo.

En el caso del alumnado, al menos frecuentemente, el 29,73 % afirma “Acepto los resultados que me ofrece la IA sin ninguna revisión o análisis crítico. Simplemente los copio y los pego en el documento o archivo que entrego”, y el 40,54 % lo hace de forma ocasional. Este es un dato muy significativo y que muestra el daño que puede hacer la IA por la delegación cognitiva que supone. Aun así, el 29,73 % manifiesta que no lo hace nunca o casi nunca.

Con respecto a la afirmación “El profesorado que me imparte clase, en su conjunto, prohibe de forma expresa el uso de la IA para la realización de producciones tanto en el aula como en casa (tareas, trabajos, prácticas, …)”, el 51,35 % del alumnado manifiesta que esta situación se produce al menos frecuentemente y el 45,95 % a lo sumo ocasionalmente, que es acorde con la opinión mostrada por el profesorado.

Cuando preguntamos al alumnado sobre si “La IA es una herramienta que me sirve para aprender y mejorar mi rendimiento académico realmente”, manifiesta que esta situación se presenta al menos frecuentemente en un 75,68 % de las ocasiones y ocasionalmente un 13,51 %.

La irrupción de la IA supone una grave amenaza para los puestos de trabajo actuales. Sin embargo, la relación alumnado-profesorado es fundamentalmente emocional y en ningún caso, el papel de este último puede ser relevado por una máquina o sistema. En este sentido, cabe destacar la propuesta promovida por la Internacional de la Educación, organización de la que formamos parte, para instar a la UNESCO a reconocer la relación docente-estudiante como patrimonio común de la humanidad.

La introducción de la IA si que puede suponer una solución para la elevada burocracia, pero hay que evitar, que debido a las posibilidades que ofrece nos sigan incorporando más y más tareas, que nos llevarían otra vez a la sobrecarga. Además hay que insistir en que hay que desescalar la fiebre de querer medir o evaluar tantos parámetros, que sabemos que en muchos casos son intangibles y que suponen un trabajo para el profesorado que en muchos casos, posteriormente no se traduce en una respuesta educativa.

Sin embargo, esto abre otro frente, pues la protección de datos es fundamental, sobre todo cuando hablamos de datos tan sensibles. Es necesario contar con modelos propios, que permitan no depender de las grandes empresas tecnológicas. En este sentido, el anuncio del gobierno de invertir 140 M€ en un modelo específico para educación puede suponer una buena noticia a priori, pero estrictamente se queda en noticia, pues desconocemos la filosofía y los parámetros en base a los cuales se quiere desarrollar esta IA, y, de acuerdo al TREBEP cualquier introducción de nuevas tecnologías que suponga una modificación sustancial de las condiciones de trabajo debe pasar por el proceso de consulta y diálogo con los sindicatos, por lo que exigimos al Ministerio la convocatoria para negociar en mesa sectorial estos aspectos.

En cualquier caso, esta herramienta debe estar al servicio del docente y no puede servir en ningún caso para evaluarlo.

Sumado a la deuda cognitiva que genera, la utilización por parte del alumnado para resolver las tareas de clase, elaborar los trabajos, etc, actualmente no hay forma de discriminar si dichas producciones han sido elaboradas por la IA o por el alumnado. Ello nos conduce a la obligación de “desconectar” las aulas y que todas las producciones del alumnado se tengan que realizar dentro del aula y no en casa porque es imposible realizar ese filtrado.

Por otra parte, a lo largo de los últimos años, se han estigmatizado las pruebas escritas como única fuente para evaluar al alumnado. Las TRIC habían permitido desarrollar una amplia gama de alternativas, pero paradójicamente, la entrada de la IA ha supuesto una “vuelta de tuerca” que las ha llevado a “morir de éxito”.

Si queremos seguir manteniendo una variada forma de evaluar además de los exámenes: presentaciones orales, desarrollo de proyectos en el aula, etc, y además todas ellas deben situarse en el aula, no queda otra que aumentar las plantillas y bajar las ratios, por el tiempo que conllevan.

Independientemente del grado de adopción de la IA en el entorno educativo si que se hace obligatorio formar al alumnado en las aulas sobre como funciona la herramienta, los sesgos que incorporan los resultados, las posibilidades que ofrece, las alucinaciones que presenta, etc.

Estamos en plena celebración de las pruebas de acceso a la universidad, que por cierto, suponen un modelo de prueba memorística que está en las antípodas de lo que la IA puede suponer. Sin embargo, este año será noticia por lo que la IA, en combinación con unos audífonos miniaturizados o “pinganillos”, permiten hacer trampas en la EvAU/EBAU, por lo que en esta edición son muchas las universidades las que están optando por implantar medidas antifraude como son la utilización de detectores de frecuencias emitidas por estos dispositivos.

HACEMOS LO QUE DECIMOS, DECIMOS LO QUE HACEMOS