
El estudio realizado por STEs-i pone de manifiesto que la Formación Profesional sufre un doble ataque: el abandono de la administración y la voracidad del mercado. Los fondos de inversión están tomando la FP, especialmente en la modalidad online, donde la mercantilización genera una competencia desleal y barreras para el estudiantado vulnerable. La ingente cantidad de los fondos europeos,han terminado en manos privadas.
Exigimos que los recursos públicos se destinen exclusivamente a la FP de los centros públicos. En nuestros centros, los equipamientos están a menudo obsoletos, lejos de la realidad empresarial, y las ratios actuales no solo impiden una atención adecuada, sino que pueden suponer un peligro para la seguridad en los talleres.
La situación del clima escolar es crítica: en la FP de Grado Básico se marca un récord absoluto, donde el 91,77% del profesorado percibe un ambiente conflictivo. A esto se suma la discriminación laboral: reivindicamos la integración de todo el profesorado de FP en el Grupo A1 y la equiparación de condiciones, rechazando la contratación precaria de “expertos” externos como personal laboral para cubrir vacantes estructurales.
No aceptamos un modelo que convierte al alumnado en mano de obra barata desde el primer día ni un sistema educativo que busca crear una “cantera de autónomos” en lugar de una formación integral y cultural.
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