La clase trabajadora no puede permanecer en silencio ante una nueva escalada imperialista que vuelve a sembrar destrucción y muerte sobre los pueblos. Los recientes ataques contra Irán por parte de Estados Unidos y del ente sionista de Israel son una muestra más de la lógica criminal del capitalismo en su fase imperialista: la guerra como instrumento para garantizar el control de los recursos, los mercados y la hegemonía geopolítica.

Denunciamos que estas agresiones no responden a ningún interés legítimo de los pueblos, sino a los dictados de las élites económicas y militares que convierten regiones enteras en escenarios de saqueo y dominación. Bajo el pretexto de la “seguridad” o la “estabilidad”, lo que se esconde es la necesidad del capital de perpetuar su tasa de ganancia a costa de la vida de millones de personas.

La historia demuestra que las guerras imperialistas nunca benefician a la clase trabajadora. Son los hijos e hijas del pueblo quienes mueren en los frentes, mientras las grandes corporaciones armamentísticas y energéticas multiplican sus beneficios. Irán, como tantos otros países sometidos a la presión del imperialismo, sufre las consecuencias de un orden internacional profundamente injusto, donde unas pocas potencias se arrogan el derecho de decidir sobre la soberanía de otros pueblos.

Como organización de clase que somos, afirmamos con claridad: nuestra lucha no es entre pueblos, sino entre clases. La clase trabajadora de Irán y la del resto del mundo comparten un mismo interés: poner fin a este sistema basado en la explotación, la guerra y la opresión. Frente al discurso belicista, levantamos la bandera del internacionalismo, la solidaridad entre los pueblos y la defensa de la paz con justicia social.

Exigimos el CESE INMEDIATO DE LAS AGRESIONES, el respeto a la soberanía de los pueblos y el fin de las políticas imperialistas que solo traen sufrimiento y destrucción. Solo mediante la organización y la lucha consciente de la clase trabajadora podremos construir un mundo libre de guerras, donde la riqueza social esté al servicio de quienes la producen.

¡NO A LA GUERRA!

HACEMOS LO QUE DECIMOS, DECIMOS LO QUE HACEMOS