Este 28 de abril más que nunca estamos llamadas a acudir a las urnas y a decir NO a partidos que nos menosprecian en su programa electoral, abogando por una sociedad anclada en el pasado donde no hay cabida a los derechos de la mujer, conseguidos a través de nuestra lucha feminista. Por eso es importante que el 28 de abril depositemos nuestro voto a conciencia y a partidos que piensan en nosotras como seres humanos inteligentes y   no como simples anexos de un hombre.

En el programa electoral de los partidos de derechas en lo referente a materia de género, nos encontramos entre otras “lindezas”:

–Aprobar de la ley de gestación subrogada, dando a entender que es algo totalmente altruista y que llena de bondad a la mujer que libremente y sin ningún tipo de cambio monetario por medio, decide tener hijos para otras personas. ¡Por favor! ¿quién se cree esto? Todo el mundo sabe lo que está ocurriendo con esta cuestión, es un mercado de bebés que tienen mujeres necesitadas económicamente y con una problemática social y humana tras ellas, que las lleva a una desesperación tal que pasan por embarazos, con todo lo que este conlleva, a cambio de una cuantía casi ridícula comparada con la que cobran las empresas que se dedican a ello.

-Inculcar a la mujer que la única manera de vivir en sociedad es a través de una familia convencional (hombre y mujer), en matrimonio y con la necesidad de ser madre, valorando la maternidad por encima de su propia vida o de su independencia a decidir. Volver al modelo de mujer sumisa en casa criando los hijos/as que “dios” nos dé.

– Volver a una ley del aborto realizada en 1985, ya hace 34 años en los que hemos estado en las calles luchando como mujeres para decidir sobre nuestro cuerpo. Ahora quieren que a partir del 28 de abril las mujeres que decidan interrumpir su embarazo lo hagan fuera de España y las que no se lo puedan costear, que se jueguen a cara o cruz si seguirán vivas o no después del aborto.

-Derogar la ley de violencia de género para iniciar una de “violencia intrafamiliar” donde se proteja a hombres, ancianos y niños. Partidos que no distinguen la violencia de género de cualquier otra, que no se paran a mirar las altas, cada vez más, tasas de mujeres que por el mero hecho de serlo son asesinadas, violadas y maltratadas. Igualar la violencia contra las mujeres a la violencia contra hombres, es estar muy ciego y obcecado en no querer ver la realidad.

Tratar a organismos feministas de radicales cuando gracias a ellos muchas mujeres tienen donde acudir y refugiarse de su maltratador, es ser poco humano, por no decir nada. Pretenden eliminar estos organismos y a su vez, eliminar la ayuda a quienes la necesitan, que constantemente confirman las estadísticas.

– Hablar de familias naturales como la única unión posible, siempre hombre y mujer, sin valorar otras alternativas de familias o parejas, es estar en otro planeta, es no asumir la diversidad sexual y creer que es una aberración contra natura, que tiene sanación.

-Ir en contra de la eutanasia porque no conciben que una y uno es libre de decidir cuándo dejar de sufrir, que es dueña/o de su propia vida y que las personas debemos decidir si nuestro paseo por este mundo debe terminar cuando ya no tenemos una vida digna.

–Evitar tratar el tema del colectivo de lesbianas, gays , transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI) en sus programas electorales no hace que estos colectivos desaparezcan, existen y son muchas personas las que han llegado hasta su situación actual  luchando mucho en una sociedad  que ha tardado en reconocer que son personas iguales que el resto, con sus mismos derechos y obligaciones.

Estos son algunos puntos seleccionados en materia de mujer de los programas electorales de algunos partidos que, aunque sabemos que no van a obtener mayoría absoluta por separado, también sabemos que la unión de los tres puede ser el mayor retroceso en materia de igualdad de la historia. No podemos permitir que todo lo conseguido y luchado por las mujeres se evapore de un día para otro. Tenemos este 28 de abril que ejercer nuestro derecho a voto, que tanto nos costó conseguir, y decir NO a aquellos que nos quieren sumisas, inactivas y calladas.

Las mujeres del siglo XXI no somos así, ni lo seremos porque somos fruto de las luchas de nuestras antepasadas… y no podemos defraudarlas.

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