Lamentable inicio de curso.

EL PEOR INICIO DE LA ÚLTIMA DÉCADA.

Los inicios de curso siempre son complicados, básicamente porque está implicado mucho profesorado y alumnado y eso requiere una perfecta sincronización de los engranajes del sistema, aspecto que parece desconocer el El Consejero de Educación y su equipo, a juzgar por sus actuaciones. No es posible cambiar las instrucciones de organización de cupos del profesorado de los centros tres veces en diez días y todo ello en el mes de septiembre.

Por mucha normalidad que se quiera transmitir por parte del Consejero y de la Consejería de educación, la realidad en los centros es muy diferente, a penas les ha dado tiempo a organizar los grupos de alumnado. Es más que posible que haya grupos de alumnado que no tengan profesorado porque aún no se ha nombrado. Pero no pasa nada, el curso se inicia sea como sea, claro, al Sr Consejero le preocupa más la imagen que se da a la sociedad que la organización de los centros y la atención al alumnado ,y por ello ha dado instrucciones a la inspección para que obligue a los centros a iniciar el curso en la fecha prevista y de esta forma trasladar el problema organizativo a los centros escolares.

Por otra parte, cómo se puede hablar de normalidad cuando se está despidiendo a cerca de un millar de profesores que estaban atendiendo alumnado en los centros. Es la reestructuración más importante de trabajadores y trabajadores que se ha llevado a cabo en la región, con el agravante de que repercutirá en la calidad de la enseñanza. ¿Cómo es posible que teniendo más centros, según afirma el Consejero, tengamos menos profesores? ¿Cómo es posible que sin convocarse oposiciones ni en primaria ni secundaria se oferten menos plazas para profesorado interino? Pues es fácil, incrementado el horario de atención directa al alumnado. El problema que esto genera no es solo impartir dos horas más de clase, sino que esto supone incrementar en 60 alumnos y alumnas la ratio profesor-alumno y pasar de tener 6 grupos (si es una asignatura de 3 horas semanales) a tener 7 u 8 grupos; lo que supone tener 240 alumnos y alumnas. Y con ese número de alumnado ¿alguien piensa que se puede hacer una educación personalizada? Pero si es posible que el profesorado no se pueda aprender los nombres del alumnado, todo ello sin olvidar las horas complementarias que hay que dedicar a la elaboración de materiales y a la corrección de tareas.

El STE-CLM califica el inicio de curso como lamentable.